sábado, 23 de mayo de 2009

dime que hablas y te dire quien eres....

Una vez escuche pacientemente un monologo de 2 horas (a modo de introducción) acerca de la antártica, el orador había llegado hace 2 meses de una comisión de 9 meses en ese continente…
Me suele pasar, que cada vez que me encuentro en ocasiones como esta (fuera de casa), pasa un tiempo posterior a ese periodo en el cual lleno a mi señora de puros temas relacionados con mi trabajo… “me paso tal cosa”… “hice esto u esto otro” en fin… y claro, ella pacientemente me dice “mi amor, no hables mas de tu trabajo, ya??... se que puede sonar bastante abrumador tener que escuchar un monologo sobre “algo” (digámoslo así)…

“No podemos dejar de hablar, lo que hemos visto y oído”

Una frase que marco profundamente mi vida hace un par de años atrás… que es lo que vieron!!! Que fue lo que transformo sus vidas!! Que modo de hablar ese, en un momento tan complicado como en el que Vivian!!! Aquellos discípulos no vivieron 9 meses aislados ganando como un millón y medio de pesos… tampoco pasaron tiempo de casi un mes fuera de casa (y por la misma plata) haciendo simulacros de guerra. Sin embargo, algo tenemos en común, aun cuando las causas son muy distintas.
Santidad es una palabra muy grande, muy ancha y muy evitada (por lo demás)… es algo que incluso parece incomodo, especialmente cuando la conocemos y estamos muy lejos de vivirlo… pero para estos hombres no fue necesario esconderse en lejanos monasterios ni vivir enclaustrados en conventos… Vivian tal cual un ciudadano común de la época, pero apartados de lo que el resto creía… esa era la fuente de su conversación, de ahí emanaba la valentía de hablar de Dios incluso en las peores circunstancias… su vida era distinta al resto… Vivian en otras circunstancias, por lo tanto, ERA DE LO UNICO QUE SABIAN HABLAR…
Tal como pasa en mi caso cuando obligadamente tengo que dedicar mucho tiempo a mi trabajo… desgraciadamente a veces pasa que no dedico mucho tiempo para Dios, por ende, menos tendré que hablar de El.
Esto es directamente proporcional, mientras más tiempo paso con Dios, mas tiempo hablo de El…
Seguramente para sus discípulos era inevitable no hablar de El, su vida entera giraba en torno a Cristo.

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