Ayer mi señora llego del trabajo… y nos dimos un largo
abrazo… algo andaba mal… un pésimo día laboral…
Cuando la “injusticia” toca nuestra puerta… provoca
rabia, desanimo, enojo y otras cosas
negativas… ahora, porque puse injusticia
entre paréntesis… porque muchas veces,
en situaciones especialmente cotidianas, esto puede resultar muy
subjetivo… por ejemplo… en temas políticos, en temas laborales… incluso en
ciertos temas religiosos… puede depender de donde yo este parado, a como vea
las cosas de manera justa…
En mi caso… en mi condición de uniformado… estoy, como se
dice en estas tierras, “sonado”, no hay mucho que hacer… cuando las fuerzas
armadas son “obedientes y no deliberantes” uno ve cosas que a uno le parecen
injustas, y uno que hace??... agacha el moño… si afecta de manera directa… se
informa… si no… se sigue el llamado conducto regular … etc.…
En el plano divino… la justicia es una sola… se llama Dios…
incomprensible, cuestionado, pero absoluto… y ahí, tampoco hay mucho que hacer…
Uno ve el mundo, ve
los niños con hambre en ciertas zonas del planeta… ve las guerras, o incluso
mas cercano, la delincuencia… y
situaciones como las que nombraba un par de comentarios mas abajo… y uno se
pregunta… será que Dios habrá dejado de ser justo??...
Me parece que el gran “joker” que tiene el cristiano en
situaciones que a uno le parecen de este tipo es el famoso versículo de Romanos
8:28… “…pero a los que aman a Dios,
todas las cosas le ayudan a bien…”
Pero que difícil es aferrarse a eso… pensar siquiera en no
levantar un dedo… en no omitir una opinión (yo… con mi carácter) o en no
demostrar la molestia… es realmente difícil llevarlo a la practica… pero cuando
uno lo logra, uno se da cuenta que realmente uno vive en una esfera distinta,
no en situaciones distintas, sino en el
afrontamiento distinto… de solo pensar en que Dios es el que me provee, el que
me sustenta, el que me cobija cada día… nos debiera llevar a esperar su
justicia… una justicia muy lejana a lo que nosotros pensamos o a lo que
nosotros nos parece…

