miércoles, 20 de julio de 2011

yo no quiero ser un yoyo...

Hay una canción que le enseñe a mi hija… es una de sus favoritas… dice algo así como…”yo no quiero ser un yoyo… a veces arriba… a veces abajo…”
Mi vida era lo mas parecidamente posible a esta canción… una rutina anual de altibajos me consumía tiempo tras tiempo… tanto así que en mis 15 años de cristianismo ya me parecía algo casi normal… me conformaba con tener ciertos encuentros gloriosos de vez en vez… y el resto del tiempo… a la suerte de la olla…
Por eso que deje de escribir en este blog… hace bastante tiempo que no lo hacia… estaba harto de hacerlo cada vez que mi periodo oscilante llegaba, tal como una montaña rusa, a su punto mas alto…
Pero que paso??... que me llevo nuevamente por estos lados??... tuve que caer hasta lo mas vil para entender que esto de vivir no se trata de mi… no se trata de mis proyectos o de mis planes, o incluso de lo que hubiera querido hacer… que torpeza mas grande!!! Por un lado le pedía a Dios que me usara, y por otro buscaba lo que me acomodaba a mi forma de ser…
Un día hubo un quiebre… hubo un punto de inflexión en mi vida… vi la confrontación en mi vida, tal como un espejo en frente de mi… y me dije “NO MAS!!!”… un día de turno termine a las 3 de la mañana literalmente tirado en el piso… me sentía tan poca cosa… tan indigno… pero Dios renueva su misericordia cada día… que buen ejemplo nos da C.S Lewis en el tomo del “Explorador del Amanecer” de las Crónicas de Narnia… los viajeros llegaban a la Mesa de Aslan antes del fin del mundo… una mesa servida que se renovaba día tras día… que difícil tratar de comprender eso… en un libro de cuentos quizás es mas creíble… pero que sea cierto en la vida cotidiana… sencillamente no es algo que caiga en nuestra capacidad (por lo menos en la mía no…) pero Dios es tan bueno, que me pone ejemplos cotidianos para poder entenderlo… veo a mi pequeña todos los días tratando de abrir la secadora… y me veo a mi cada vez que ella hace eso, explicándole que es peligroso para ella… y cada vez que la veo acercándose a ese artefacto, me veo corriendo tras ella… tomándola en brazos y poniéndola en un lugar seguro… no eh contado cuantas veces lo eh hecho… pero han sido muchas… y no solamente con la secadora… y saben que?... no me canso de hacerlo cada vez que sea necesario… no se me agota la paciencia (por lo menos aun no)… no se que mas decir… pero me emociona pensar en que Dios actúa de la misma forma… El corre y se apresura tras de nosotros cuando nos ve en peligro… ya, los dejo… mi hija despertó…