jueves, 2 de julio de 2009

sera que no nos miran a nosotros???

- papa!!..papa!!!... tengo que decirte algo!!!- dijo el joven burrito.
- Dime hijo mío!! – respondió su padre
- Hubieras visto a esa gente como me aplaudía y aclamaba cuando entre a la ciudad esta mañana!!
- Pero porque?? – dijo su padre muy confundido e incrédulo
- Tu siempre me has dicho lo bien que me ira en la vida si soy un burrito obediente - replico el joven asno
- Haber… esto tendré que verlo con mis propios ojos – dijo su padre, un asno ya de edad y muy curtido por todo el trabajo que le había tocado vivir. Por lo tanto, decidieron ir nuevamente al lugar donde el joven asno había sido vitoreado esa mañana, caminaron lentamente hacia exactamente el mismo lugar… todo muy tranquilo y nada fuera de lo normal hasta ese momento… pero cuando decidieron detenerse, la gente que se encontraba en ese lugar los empezaron a maltratar y a corretear de aquel lugar… sin lugar a dudas el pórtico de la ciudad no era un lugar apropiado para un par de asnos. Ante esto, decidieron devolverse a casa… el padre-asno solo caminaba en silencio y el joven-asno atribulado caminaba desilusionado y triste porque no comprendía lo que sucedía… lo que no sabia este joven asno, era que aquella escena magnifica de aplausos y alabanzas no correspondían exactamente a su persona, sino que a lo que su cuerpo montaba en ese instante…

Muchas veces nuestra vida es muy parecida a lo que vivió este pobre asno, cuantas veces nos jactamos… al igual que el burrito… de nuestras capacidades y virtudes… y que pasa que siendo cristianos no nos damos cuenta de QUIEN es el que produce el cambio en nuestras vidas, nos enorgullecemos por ser así o por ser acá, o por este u otro talento… y no tenemos claro que muchas veces en nuestra vida, la gente mas que mirar a la persona miran al mismísimo Dios obrando en nuestras vidas, aun cuando ni ellos ni nosotros nos damos cuenta… el burrito recibió los aplausos para el, y desconocía que al que verdaderamente aplaudían era al Maestro que entraba triunfal por las puertas de Jerusalén…
Que la humildad sea parte de nuestra vida, así como Juan el Bautista reconoció en Cristo un ser superior y a quien no era digno de desatar ni el calzado de sus pies, que nuestra vida… aun por muchas cosas buenas que tenga, sea un reconocimiento a la obra que Dios ha hecho en nosotros…

“…no por nuestras capacidades, sino por las de El…”