“los caballeros no tenemos memoria”
Esa es la típica frase de aquel individuo que no quiere nombrar su oscuro pasado amoroso, para no perjudicar a la dama involucrada…
Aunque también puede ser aplicable a otro tema que no tiene ninguna implicancia con lo que estamos hablando…
“los cristianos no tenemos memoria”
Que será que nunca recordamos lo que no tenemos que olvidar?... pareciera que tuviéramos una especie de Alzheimer espiritual que nos hace olvidar las cosas que muchas veces Dios hace por nosotros.
Recuerdo al pueblo de Israel, una estrepitosa salida de Egipto los hizo dudar mientras salían de ese mar partido en dos, una vez que ya estuvieron fuera de ese mar en seco, les entró el pánico y el terror de saber de que irían a vivir durante su estadía en el desierto… tanto así que le pidieron a Moisés que volvieran de donde habían salido.
Muchas veces nuestra vida no es tan diferente como la parte de la historia que acabo de nombrar… Dios constantemente nos cuida y nos provee, y pareciera que Dios da la vuelta de la esquina y nos llenamos de preocupaciones y reclamos.
Dios mostró su poder partiendo un mar en dos… pero ellos pensaban como se iban a saciar el día de mañana.
Pareciera que la frase para el bronce que menciono nuestro Maestro fuera solamente eso… una frase:
“mirad las aves del cielo… que no siembran ni siegan pero que Dios se preocupa de cuidarlas…”
Jamás eh visto una paloma con ansiedad…
Sin embargo, teniendo la conciencia de tener un Dios creador que nos ama, que nos ah dado su salvación, que nos cuida cada día, que nos dio su Espíritu Santo y que podemos mirar y apreciar cada detalle que El hace por nosotros a través de su creación… olvidamos de sus promesas… y peor aun… olvidamos lo que ah hecho en nosotros.
No hacen falta más líneas.
Solo basta parar un segundo, no, mejor dos segundos… y mirar hacia atrás, darnos cuenta de dónde venimos, de donde estábamos, de aquel problema que sin razón fue resuelto… de aquella vez que no tenias por donde y fue igual… de aquella vez que oraste y oraste y sin darte cuenta dejaste de orar porque resulta que ya había pasado la tormenta…
Entonces te darás cuenta que Dios no falla… y te darás cuenta también que de vez en cuando es bueno tener memoria.
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