martes, 13 de diciembre de 2011

Charles Spurgeon...


"...¿Somos nosotros incrédulos? Me temo que algunos de mis lectores lo son. Si ése es el caso, les puede ayudar mucho saber dónde se encuentran y lo que son. “Pero el que no cree ya ha sido
condenado”. Algunas personas son muy inconsistentes, porque aunque no creen en Cristo Jesús, es decir, no le confían sus almas a Él, ni se entregan en obediencia para servirle a Él, sin embargo creen en relación a Él que es el Cristo de Dios, y si Él se encontrara aquí hoy y les hablara, creerían sus palabras, aunque no se podría decir que creen en Él para convertirse en hacedores de sus palabras. Es sumamente extraño que crean que Él es el Hijo de Dios pero que no confíen en Él; que sepan que lo que dice es verdad, y que a pesar de advertirles de la ira venidera, ustedes se queden muy tranquilos en una fría indiferencia, y no busquen la salvación que Él da. En vez de ver a la serpiente de bronce, ustedes actúan como los israelitas lo hubieran hecho si hubieran buscado otro remedio. Ustedes no han creído en Cristo, pero si ustedes tienen el menor convencimiento que necesitan un Salvador, supongo que su propio sentido común les hace buscar uno. Por tanto, ustedes buscan evidentemente otra salvación diferente de la que Cristo obtiene. Rechazan lo que Dios ha ordenado para encontrar algo propio de ustedes mismos. Hay un solo Salvador, ese Salvador en el que ustedes quieren creer-lo están rechazando para su propia destrucción. Hoy cierran sus ojos a la única luz, y aunque a veces echan de menos la luz, aman las tinieblas más que la luz y continúan en el rincón oscuro donde se encuentran-oscuro, oscuro, oscuro, porque no aceptan que se les regañe, les resulta intolerable que el evangelio toque sus conciencias a la manera de un punzón y les llame la atención por todos sus pecados. Hasta este momento permanecen incrédulos y amando la oscuridad. Busquen, les ruego y miren.
Mientras este corazón que les dirige la palabra tiene piedad de ustedes, confío que el corazón de Dios también tendrá piedad de ustedes y que abandonen su condición de incrédulos y puedan ser contados entre los creyentes en Cristo.
Suficiente para este primer encabezado, que dejo para su sincera consideración, esperando que no lo traten con ligereza..."

extracto del sermón predicado el Domingo 4 de Diciembre, 1870, por Charles Haddon Spurgeon

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