Cuando el perdón deja de ser una opción y se transforma en una obligación…
Hace mucho tiempo quería escribir algo referente a esto, lo tenia en mente… de hecho no quise escribir sobre otras cosas, el tema tenia que ser sobre esto… pero, para poder escribir una meditación sobre el perdón, es necesario un requisito muy importante… vivirlo.
Hace algún tiempo viví una situación muy triste… tenia tanta pena y rabia, que decidí tomar una actitud orgullosa al respecto… “el perjudicado fui yo… al que ofendieron fue a mi… esto no debe pasar nunca mas… mi posición será radical hasta cuando no existan las disculpas pertinentes de por medio…”
Esas eran mis frases típicas respecto del tema… una persona vulgar y corriente me puede encontrar la razón… inclusive pude causar hasta un poco de lastima… pero, en este tipo de circunstancia se me olvido que mi vida se rige de acuerdo a lo sobrenatural, y no de acuerdo a lo que la circunstancia o a la razón que uno pueda tener desde MI punto de vista…
Pasó el tiempo, y en vez de ir creciendo… fui decreciendo!!! Mi posición se radicalizo aun mas… me desilusioné al ver que nada cambiaba y mis expectativas se fueron derrumbando una a una.
Que paso con la famosa frase del Maestro en que nos pide que si nos dan en una mejilla debemos poner la otra??... sencillamente no cae mucho en nuestro manual de ética hoy en día, y no es muy enseñado tampoco dentro de los valores cristianos…
Cuando me di cuenta que mi vida estaba en retroceso por ese tema en particular… y que, técnicamente la conversación pendiente quizá debería esperar un tiempo mas, me di cuenta que el perdonar al deudor dejo de ser una opción en un mediano o largo plazo… y se convirtió en una obligación para mi… obligación que decidí aceptar y la tome.
Fue necesario el consejo… fue necesario que me repitieran nuevamente que hay alguien ofrecido voluntariamente a llevar mis cargas… cuando el perdón esta pendiente, se transforma en una mochila, que cada día se pone mas pesada… el peso era demasiado, ese bolso sencillamente no era para mi… pero lo entregue, y hoy puedo ver como el perdón a uno lo hace libre… no hice mas que entregar esa pesada mochila para poder comenzar a respirar otro aire..
Quedan mas procesos… por supuesto, pero ya no me desgasto… no sufro ni me deprimo… hay Otro que lleva mis cargas, y ese Otro me da la paz para poder continuar y poder disfrutar de los míos… y ese mismo Otro, me enseño que el perdón para un cristiano no es una opción dentro de muchas… no es una alternativa… es sencillamente una obligación.
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