viernes, 3 de abril de 2009

usatedes tambien se quieren ir??

“Ustedes también se quieren ir?”

Me imagino la expresión… y el tono… una mirada profunda… y quizás algún timbre especial…
Que habrá motivado a aquellos hombres a seguirles incluso cuando ya todos se han ido, cuando lo mejor ya ah pasado, hambres saciados y ojos asombrados… después de todo no se ve todos los días un milagro como este, un hombre que multiplique cinco panes y dos peces para cinco mil personas, esto, acompañado de alguien que habla verdades y con un amor único…
Pero que es lo que queda??... Que es lo que importa??... pareciera que nada, la función terminó y nos vamos para la casa… salvo aquellos personajes muy recordados que tuvieron la oportunidad de pasar algún momento más con el Maestro…
Lamentablemente no es una historia de la cual podamos decir que es historia, quizás los personajes cambian y el escenario no es el mismo… de un monte pasamos al siglo veintiuno… y las actitudes son exactamente las mismas.
Es un lata ver como en nuestras iglesias, existen bancas llenas… pero no siempre de corazones dispuestos, quizá de mucho publico pero de muy pocos seguidores… almas que reservan un tiempo el domingo, para escuchar lo que ellos quieren oír, pero muy pocos para vivirla…
Que falsa es llevar una vida así…
Como un matrimonio atrapado por la rutina se convierte a veces nuestra vida cristiana… y la transformamos en una especie de titulo que honoríficamente llevamos en nuestro cuello… pero no en nuestros corazones.
Un ejemplo.
Puedo hablar todo el día con mi señora por teléfono, quizás se de que salgamos a caminar por ahí o que visitemos a amigos juntos… pero el momento de gloria es cuando nos acostamos y nos acurrucamos, y ella se queda dormida y puedo mirarla y ella inconciente en su sueño pone su pie sobre el mío ( para cerciorarse de que realmente estoy allí)… ese momento de intimidad es impagable y es necesario tenerlo… es necesario el tiempo del “eres tan lindo” o “estoy muy enamorado de ti”… eso le da el toque de dependencia del uno al otro.
Así… debería ser también nuestra vida cristiana… como no dedicarnos un tiempo de intimidad con Aquel que nos ama por sobre todas las cosas.
Me pasa que a veces paso tiempo sin orar… que me siento cansado, aburrido y viciado… y cuando encuentro ese momento que El mismo prepara para mí, me doy cuenta de lo exquisito que es la intimidad con el Maestro.
Cuando leo aquel pasaje del milagro de los cinco mil, y después sigo con Jesús en la barca, me da una especie de cosquilleo en el estomago… me imagino aquel día agotador ( cinco mil no deja de ser), el cansancio de los discípulos y la noche… la barca…
Era el momento preciso que marca la diferencia entre todos aquellos que prefirieron disfrutar del milagro y aquellos que prefirieron al hacedor de milagros…
Que habrán conversado? Se habrán reído juntos? Me imagino la escena… un cafecito quizás… y no hablando de las bienaventuranzas… sino de sus propias vidas, quizás testimonios recientes y por que no?? Quizás terminaron con una oración tomados de las manos… con el mismo Hacedor de la vida.
¡¡¡¡¡De que nos perdemos cuando decidimos hacer cosas superficiales antes de dedicar un tiempo para la intimidad!!!!
Es nuestra decisión el ver como llevamos nuestro cristianismo…

Ni muy cerca que me queme… ni muy lejos que me de frío.

No… definitivamente no.
Prefiero esperar a que pase el día, que se recojan las miguitas que sobraron, esperar a ver como obra con su poder… y luego invitarlo – no a una barca - sino a mi intimidad, a aquel cuarto muy oscuro y muy cerrado del cual yo no mas conozco… y decirle “Señor, aquí es donde guardo todos mis secretos… aquí están mis recuerdos de infancia… ah!! Y en ese baúl guardo mis temores… y en la esquina de allá están mis miedos…”

El ya los conoce… pero muy caballero y pacientemente espera tu sinceridad.

Los mira y te mira a ti, quizás te sonríe y te dice: “ Si los conozco… déjame ayudarte en esto… quizá habrá que despejar un poco este estante, tiene muchas cosas que te ocupan espacio…y ese baúl podrías ocuparlos en otra cosa, creo que tus temores ya no te sirven de mucho…”

En fin…

Anhelo esa intimidad…es difícil en un mundo que se ahoga en la rapidez y en la falta de tiempo, pero también en la circunstancias lo veo y le escucho decirme… “tu también te quieres ir??”

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