No me gustan mucho los recuentos de fin de año… que lo bonito… que lo feo… que lo amargo y lo dulce… etc.
Es cierto que marca un periodo distinto en la cotidianidad… para algunos las vacaciones, el cambio de clima… el festival de Viña.. lo que sea. Eso hace que en algún momento de esta “ajetreada fecha” nos sentemos en el sofá, pongamos una música ad-hok, ojala con un cafecito en la mano, y nos pongamos a pensar…
-que logre durante este año??... en que me equivoque??... que pude haber hecho y no hice??
Y posteriormente movemos la cabeza de arriba hacia abajo y decimos… “ pero este año que viene va a ser distinto… asi me lo voy a proponer”.
Y luego los abrazos de año nuevo… vacaciones… luego marzo y con ello nuestra rutina… junio y ya estamos apestados… septiembre y nos pegamos su zapateada… noviembre y el stress de los regalos… un mes después feliz navidad abrazos por aquí y por alla… buenos deseos y todo eso… hasta que volvemos al momento que señalaba antes… nuevamente el café, la música… bla bla bla… asi cumplimos nuevamente con el siglo rotatorio y nos proponemos las mismas cosas y bla bla bla.
No seria lo ideal tener un sistema parecido al McAfee (perdón por lo rasca)… y nos dedicamos a analizarnos EN TIEMPO REAL en vez de esperar hasta fin de año?? Y asi nos ahorramos estos debriefing´s que al final resultan siempre en lo mismo.
Imagínense que nuestra vida fuera asi… tendríamos conciencia de las cosas que hacemos bien y mal… quizás nos ahorraríamos ciertos arrepentimientos porque no cometeríamos tantos errores y por lo demás, también seriamos hijos mas agradecidos de todo lo que Dios nos da, Dios estaría realmente feliz de que al levantarnos le diéramos gracias por el dia que vamos a tener… y al acostarnos por el dia que nos toco, aun cuando no haya sido muy de nuestro agrado.
Lamentablemente, no nos queda mucho tiempo… la vida acelerada… el trabajo, el estudio que aqui y que alla, nos mantienen demasiado ocupados… cabeza en cabecera y a dormir… no hay tiempo.
Admito que incluso yo mismo eh caído en esto, y aun cuando lo critico, me siento envuelto en la misma rutina.
La invitación no es no hacer el famoso recuento de fin de año… sino que ojala nuestra vida sea un recuento diario… que si vamos a agradecer, agradezcamos diariamente… y si vamos a pedir perdón, lo mismo. Así nos evitaríamos la vida oscilatoria que tanto afecta al cristiano y que lo envuelve en la mas obsoluta rutina, que al final lo desmotiva y que sin uno no se agarra bien de las uñas… lo convierte en un zombie con pinta de cristiano que comienza a encontrar todo malo, que esto no me gusta, que siempre la misma canción, que mira este hermano, etc.
Que en este año que empieza, nos propongamos proponernos cosas diariamente.
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