
Hugo Laverick y John Aprice, Inglaterra, 1556
A los dos hombres, después de negarse a retractarse de su fe, los condujeron a las estacas. Hugo Laverick era un pintor de sesenta y ocho años de edad que tenía que andar con la ayuda de una muleta debido a un pie lisiado. El otro, aunque iluminado por la verdad de la Palabra de Dios, en lo físico era ciego. El Lord Londres los sentencio a la muerte durante un poco más que una interrupción para su postre.
Laverick al darse cuenta que no tendría más necesidad de sus muletas cuando las cadenas lo ataron a su estaca, las lanzo y se volvió a Aprice para regocijarse junto con el de su liberación “ alégrate hermano mío!!!; porque el Lord Londres es nuestro buen médico; pronto nos curara, a ti de tu ceguera y a mí de mi cojera.”
Ambos murieron en las llamas para levantarse sanados al cielo…
A los dos hombres, después de negarse a retractarse de su fe, los condujeron a las estacas. Hugo Laverick era un pintor de sesenta y ocho años de edad que tenía que andar con la ayuda de una muleta debido a un pie lisiado. El otro, aunque iluminado por la verdad de la Palabra de Dios, en lo físico era ciego. El Lord Londres los sentencio a la muerte durante un poco más que una interrupción para su postre.
Laverick al darse cuenta que no tendría más necesidad de sus muletas cuando las cadenas lo ataron a su estaca, las lanzo y se volvió a Aprice para regocijarse junto con el de su liberación “ alégrate hermano mío!!!; porque el Lord Londres es nuestro buen médico; pronto nos curara, a ti de tu ceguera y a mí de mi cojera.”
Ambos murieron en las llamas para levantarse sanados al cielo…
La verdad es que el trozo de biografía que rescate de estos 2 hombres, me deja mucho para pensar… “y cuál es mi aporte???...” no es difícil imaginarse lo dura que tenía que haber sido la vida para estos 2 valientes… primero por sus incapacidades físicas… y segundo simplemente por ser cristianos. Persecuciones y maltratos de todo tipo hasta la muerte eran el premio que tenían las personas que llevaban marcadas el nombre de Jesús en la frente… un premio que disfrutaban… lo aceptaban con gozo y con cierta sonrisa en sus labios…
Hoy en dia no se ve ese tipo de persecución… quizá existan otros problemas y por lo mismo, lamentablemente “otro tipo de cristianismo”… tan básico… tan light…tan a la ligera… desesperados por problemas y afanes que en el fondo son tan secundarios… a veces siento que soy tan poco radical en mi vida cristiana… me gustaría tener el valor que tuvieron estas dos personas… que aun incluso en la desesperación de la muerte supieron ver mas alla de sus ojos… no vieron persecución… vieron libertad y vida eterna.
Seguramente para ellos el vivir fue Cristo y su morir fue ganancia…
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